Sobre la locuacidad

...cuando hables, procura que tus palabras sean mejor que tu silencio.

3 de marzo de 2009

PASAJERO SIN DESTINO




No podía dormir
y me levanté de la cama
decidido a tirar mis agobios
por la ventana.

Cuando la noche imponente
me dio de lleno en la cara,
flaquearon mis fuerzas todas
e impávido sentí
cómo la más grande
de las angustias inventadas
se colaba descaradamente
por mi corazón hasta las entrañas
sin que pudiera
hacer nada por evitarlo.

Me quedé clavado,
sorprendido por la vergüenza,
amordazado por la cobardía.
Ni suspirar, siquiera, me dejaron
las huestes compasivas
que también abandonaron
su morada que es la mia.

Desesperado, miré la luna
buscando, como siempre,
tu rostro reflejado
y se me reventaron los ojos
porque no te veía.

No sé si podré resistir
los envites del olvido,
ni que por decir adiós
se me haya secado la lengua,
ni me salga la voz,
ni ya endulcen mis labios.

No podré olvidar jamás
tu paso por mi vida,
ni encontrar la paz
que contigo se ha ido,
ni ése quiebro al destino
que ambos le hicimos
para inventarnos el nuestro.

No sabes cuanto me duele
haberme bajado del tren
a mitad del camino,
muerto de miedo y sin fe,
de espaldas como un cretino,
inseguro, sin motivos,
triste, torpe y malherido.

No sabes cuanto me arrepiento
de haber soltado tu mano,
de haber abandonado el viaje
hacia nuestros sueños,
de culpar a la distancia y el tiempo
mientras me rendía sin esfuerzo.

Ahora me acuesto bocabajo
por si me muero entrevelas
escarbar mas profundo, si cabe
hasta hundirme en lo siniestro
y pagar allí la penitencia
que aquí no puedo.

Deseo que se te escape
ese pañuelo que agitas
mientras te alejas,
que el aire me lo traiga
para envolver tu recuerdo
y, si algún dia regresas,

enarbolarlo como bandera
sobre esta misma tierra
en la que estoy clavado.

Posiblemente lograré dormir
cuando vuelvas, si vuelves
y ojalá, para entonces,
no me haya muerto
y tenga que lamentarlo de nuevo.

Mientras tanto, aquí te espero
lamiéndome las heridas,
bien atado a mis raíces,
viendo cómo pasa la vida,
-hostil destino cicatero
para tanta fortuna perdida-.

1 comentario:

Jose Ignacio Montesinos dijo...

Bienvenido a ésta ventana pública y enhorabuena por lo bueno de tu poesía.

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